Como padre, las pataletas son una de las cosas más estresantes y frustrantes con la que tienes que lidiar, especialmente cuando tu hijo cumple los dos años de edad. Sin embargo, según los psicólogos infantiles, la mayoría de niños no hacen una pataleta solo para portarse mal o para manipular. Más bien, los gritos son un síntoma de ira y frustración del niño debido a que no tiene el vocabulario para explicar lo que realmente le molesta. Por lo tanto, mantener la calma y aprender a identificar lo que realmente está molestando a tu niño te ayudará a manejar la situación con rapidez y eficacia.

1- Mantén la suficiente calma para manejar la pataleta de manera correcta. Lo peor que los padres pueden hacer es tener una pataleta durante la pataleta de sus hijos. Los niños necesitan una influencia calmante, especialmente durante una pataleta. Si no puedes darle eso, no puedes esperar a que se calmen. Respira profundo y espera por lo menos un par de segundos antes de decidir una respuesta.

2- Asegúrate de que el niño tenga lo que necesita. Recuerda que la pataleta de tu niño no es necesariamente una forma de “salirse con la suya”, sino que puede ser el resultado de frustración, falta de atención necesaria por parte de ti o incluso un problema físico (como baja cantidad de azúcar en la sangre, dolor o problemas digestivos). Tal vez a tu hijo le están saliendo los dientes, tal vez ensució su pañal o quizás necesita una siesta. En casos como estos, no trates de negociar con el niño, simplemente proporciónale lo que necesita y verás que se le pasará la pataleta.

  • Es muy común para los niños hacer pataletas cuando tienen sueño. Una hora de siesta programada puede ayudarte a evitar las pataletas recurrentes si este parece ser el problema.
  • Cuando estés fuera de casa con tu hijo, ten un refrigerio saludable disponible en todo momento. De esta manera, él no terminará haciendo una pataleta por hambre.

3- Pregúntale cuál es el problema. Los niños solo quieren que los escuchen, y hacer una pataleta es a menudo la mejor manera para expresarse. Tomar en serio a tu hijo preguntándole cuál es el problema y realmente escuchar su respuesta, puede ser de ayuda. Míralo directamente a los ojos y dale toda tu atención para que tenga tiempo para explicarte.

  • Esto no quiere decir que tienes que ceder a lo que tu hijo quiera. El punto es simplemente escucharlo de una manera respetuosa, tal como lo harías con cualquier otra persona. Ya sea que tu hijo quiera un juguete nuevo o no quiere ir a la escuela, él o ella debe tener el derecho de expresarlo.

4- Dale una explicación clara en lugar de simplemente decir “no”. Muchos padres simplemente dicen “no” y “porque lo he dicho” en lugar de explicar el motivo, pero eso es frustrante para los niños. No tienes que darle una explicación detallada y larga, pero darle un motivo por tus actos ayudará a que el niño entienda las cosas y sienta que tiene más control de la situación.

  • Por ejemplo, si estás en una tienda de comestibles y tu hijo hace una pataleta porque quiere cereal azucarado, recuérdale que a él le gusta la avena y la fruta en el desayuno, así que no hay necesidad de comprar cereales.

5- Ofrécele a tu hijo opciones de estrategias de afrontamiento. Por ejemplo, si tu hijo quiere helado pero es demasiado tarde, dile: “Jhonny, realmente te estás enojando ahora. Cálmate o tendrás que ir a tu habitación”. Le has dado una opción: o te controlas o te vas a un lugar en donde no puedas influenciar a los demás. Si él hace la elección correcta (calmarse), recuerda felicitarlo: “Me pediste helado y te dije que no. Quiero agradecerte por aceptar un ‘no’ como respuesta”.

  • Por otra parte, ten consecuencias y oblígale a que las cumpla si decide enojarse. Por ejemplo, llévalo a su habitación e insiste firmemente que se quedará ahí hasta que se calme. Esto es más fácil con un niño de dos años de edad que con un niño de ocho, así que mientras más temprano comiences el proceso de aprendizaje, mejor.

6- Mantente firme. Sé comprensivo pero firme cuando hables con tu hijo y una vez que hayas dado una explicación calmada, no te retractes. Es posible que tu hijo se calme o no de inmediato, pero recordará que hacer una pataleta no le dará ningún resultado satisfactorio. La próxima vez que tu hijo quiera algo, será menos probable que haga una pataleta.

7- Toma medidas para prevenir alguna lesión. Algunos niños pueden llegar a ser bastante expresivos durante una pataleta. Si esto ocurre, retira los objetos peligrosos del camino del niño o aléjalo del peligro.

  • Trata de evitar sujetar al niño durante su pataleta, aunque algunas veces esto es necesario y reconfortante. Sé gentil (no uses fuerza excesiva), pero sujétalo con firmeza. Háblale al niño de una manera calmante, sobre todo si la pataleta es el resultado de una decepción, frustración o un entorno desconocido.

8- No pierdas tu propio temperamento. Es importante dar el ejemplo de la conducta que quieres ver en tu hijo. Si pierdes el control, empiezas a gritar y haces una pataleta al estilo de los adultos, tu hijo verá que este tipo de comportamiento es algo aceptable en tu casa. No es fácil de hacer, pero mantener la calma y estar sereno es lo mejor que puedes hacer por ti y por tu hijo. Tómate unos minutos para calmarte si es necesario. Pídele a tu cónyuge u otra persona responsable que cuide a tu hijo mientras te calmas. Lleva a tu hijo a su habitación y cierra la puerta con llave si es necesario.

  • No le des nalgadas a tu hijo o le grites. Perder el control de ti mismo de esta manera solo hará que tu hijo se sienta confundido y asustado. No dará como resultado una relación sana y de confianza.
  • Practicar buenas maneras de comunicación y manejar ciertas situaciones en la relación con tu pareja también es importante. Evita pelear en frente de tu hijo o enojarte cuando no te sales con la tuya.

9- Ayúdale a tu hijo a que se sienta amado sin importar qué. Algunas veces los niños hacen pataletas porque quieren un poco de amor y atención. Retener amor nunca es una buena política cuando se trata de disciplinar a un hijo. Sin importar qué, tu hijo debe saber que lo amas.

  • Evita reprenderle a tu hijo o decirle “Estoy tan decepcionado de ti” cuando haga su pataleta.
  • Abrázale a tu hijo y dile “Te amo”, incluso si te sientes muy frustrada por su comportamiento.

 

 

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